Los acuerdos comerciales con India y Mercosur abren mercados con tal potencial de crecimiento que podrían ser el seguro de vida para las fábricas españolas de vehículos. Una industria cuyo éxito se apoya en los mercados exteriores.
La industria de la automoción en España atraviesa un momento decisivo para su supervivencia a largo plazo gracias a la firma de los nuevos acuerdos comerciales de la Unión Europea con Mercosur e India. Unos acuerdos que marcan el arranque de una posible expansión hacia mercados históricamente cerrados. Para un país que exporta casi nueve de cada diez vehículos que fabrica, estos pactos resultan muy atractivos para dar salida a una producción que ve cómo se estanca la demanda europea.
El cierre político del acuerdo con Mercosur y la conclusión de las negociaciones con India en enero de 2026 han reconfigurado el tablero industrial. España, consolidada como el segundo mayor productor de vehículos en Europa, se juega su capacidad para atraer nuevas adjudicaciones de modelos electrificados. La apertura de estos mercados gigantescos es vista por el Gobierno y la industria como una “oportunidad de oro” para garantizar la viabilidad de las plantas nacionales.
La capacidad de España para seguir exportando más del 85 % de sus vehículos dependerá de mantener la competitividad en costes e innovación tecnológica. El sector advierte de que España se juega su futuro industrial en estos años clave.

Industria española de automoción: la potencia de la exportación
España es el segundo productor europeo de vehículos y el octavo mundial. Una potencia manufacturera que vive de mirar hacia afuera porque más de tres cuartas partes de lo producido se exporta. En el año 2025, la producción total de vehículos alcanzó las 2.274.026 unidades, lo que representó una caída del 4,3 % respecto al año anterior. Esta disminución se atribuye a la debilidad de los mercados europeos y, también, a las paradas técnicas que han tenido algunas plantas para su adaptación a los nuevos modelos electrificados que llegan.
A pesar de este retroceso en el volumen total, la vocación exportadora del sector sigue siendo su pilar fundamental. En 2025, el 85,8 % de la producción nacional se envió a otros países, con lo que se subraya la dependencia de España respecto a lograr buenos acuerdos comerciales internacionales. Sin mercados abiertos, las plantas españolas no podrían mantener su capacidad productiva actual, que hoy se sitúa lejos de aquellos 2,88 millones de unidades que en 2017 salieron de sus líneas de ensamblaje.
La evolución de la producción y la exportación en los últimos años refleja, sin embargo, la resiliencia del sector ante crisis como la pandemia de 2020, la posterior falta de semiconductores y la inflación de costes. La siguiente tabla detalla el desempeño de la industria española según los datos proporcionados por la patronal española de fabricantes, ANFAC.
Producción de vehículos en España 2020-25
| Año | Vehículos producidos | Exportación sobre producción |
| 2020 | 2.268.185 | 86% |
| 2021 | 2.098.133 | 86,5% |
| 2022 | 2.219.427 | 87% |
| 2023 | 2.451.223 | 90% |
| 2024 | 2.376.504 | 89,4% |
| 2025 | 2.274.026 | 85,8% |
Fuente: ANFAC
El destino de los coches “made in Spain” se concentra en el continente europeo, que absorbió el 92 % de las exportaciones en 2025. Alemania, con el 17,4 % de los envíos totales y más de 340.000 unidades, recuperó su posición como mercado número uno para los vehículos españoles. Tras ella se colocó Francia, con una cuota del 17,3 %, y Reino Unido completó el podio con el 12,3 %.
El crecimiento más notable fuera de la Unión Europea se ha registrado en Turquía. A este mercado llegaron el 12 % de las exportaciones españolas de vehículos, adelantando a destinos tradicionales como Italia. Este fenómeno demuestra que los vehículos españoles son competitivos en mercados emergentes cuando las barreras comerciales son bajas, lo que refuerza el optimismo ante la apertura de India y Mercosur.
Asia y África todavía representan porcentajes pequeños de la exportación total, con un 1,7 % y un 2,6 %, respectivamente, en 2025. No obstante, estos continentes han mostrado un aumento de demanda que se espera que se dispare con la entrada en vigor de los nuevos tratados. La diversificación geográfica es la prioridad y, si se logra el éxito esperado, se podrá reducir la exposición al riesgo hasta ahora casi unida en exclusiva al ciclo económico europeo.
Acuerdo con Mercosur: el fin a veinticinco años de negociación
El acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) derriba barreras que han persistido durante un cuarto de siglo de negociaciones. Para el sector del automóvil español, este tratado significa el acceso preferente a un mercado con más de 270 millones de consumidores potenciales. Una región donde, hasta ahora, la entrada de vehículos europeos tenía un arancel del 35 %, una cifra que lastraba la competencia con los fabricantes locales.
La liberalización arancelaria será gradual. Mercosur eliminará los gravámenes para el 90 % de sus importaciones industriales procedentes de la Unión Europea. En el caso de los automóviles, la reducción del arancel del 35 % permitirá a marcas con fuerte presencia productiva en España, como Renault, Grupo Stellantis y Grupo Volkswagen, mejorar su competitividad en Brasil y Argentina, países donde estas marcas cuentan con una fuerte presencia tanto comercial como industrial. Este impulso resulta vital para las plantas españolas que, de esta forma, podrían compensar la caída de ventas en el mercado interno comunitario.
El pacto también facilita el acceso a algunas de las materias primas estratégicas necesarias para la transición verde. Mercosur es, por ejemplo, una fuente clave de litio, un componente esencial para las baterías de los vehículos eléctricos. La seguridad en el suministro de estos materiales podrá reforzar la posición de España como centro de fabricación de movilidad sostenible, con grandes inversiones industriales en las llamadas gigafactorías, como las de Stellantis y CATL en Figueruelas (Zaragoza) o Grupo Volkswagen en Sagunto (Valencia).
India: el desembarco en el gigante asiático
El acuerdo de libre comercio con India, cerrado el pasado 27 de enero de 2026, ha sido calificado por Bruselas como el más ambicioso de su historia. India es hoy el mercado automovilístico con mayor crecimiento del mundo y el tercero por volumen global (algo más de 4 millones de turismos al año) tras China y Estados Unidos. Un lugar atractivo para hacer negocios si no fuese porque los aranceles del 110 % sobre vehículos importados constituían una barrera insuperable para la exportación directa desde España.
El nuevo marco establece una reducción drástica de estos aranceles, que bajarán del 110 % hasta un objetivo final del 10 %. Esta medida se aplicará bajo un sistema de cuotas anuales de hasta 250.000 vehículos. Para los fabricantes españoles se abre una ventana de oportunidad sin precedentes para modelos de gama media y premium, que hasta ahora estaban fuera de precio en el mercado indio.
Además de los vehículos terminados, el acuerdo contempla la eliminación total de aranceles para los componentes de automóviles en un plazo de cinco a diez años. Esto permitirá a la industria auxiliar española integrarse en las cadenas de valor de India, facilitando la exportación de tecnología avanzada. India busca modernizar su parque móvil y España cuenta con la experiencia industrial para liderar ese proceso.
La visión de los constructores de vehículos
La Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC) considera que estos acuerdos son herramientas estratégicas para mantener el peso industrial de España. La patronal destaca que la eliminación de aranceles permitirá a las plantas españolas competir en igualdad de condiciones en regiones donde la demanda de vehículos nuevos crece con fuerza.
Pero existe la necesidad de que estos acuerdos se traduzcan en beneficios tangibles con rapidez, dado que nuestra industria se encuentra ante un paradigma de descenso de producción y ralentización de la demanda, por lo que contar con una hoja de ruta conjunta como país es esencial para no perder competitividad frente a potencias como China o Estados Unidos.
La apertura comercial hacia Mercosur e India debe ir acompañada, también, de incentivos internos a la compra y de un despliegue acelerado de la infraestructura de recarga.
Por su parte, la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), desde Bruselas califica el acuerdo con India como un “momento histórico” para las relaciones comerciales globales. Sin embargo, los fabricantes piden que los gobiernos europeos y el Parlamento Europeo ratifiquen los acuerdos con celeridad para que las empresas puedan empezar a cosechar los beneficios económicos sin demoras. Y que lo hagan sin añadir cargas burocráticas innecesarias que puedan diluir su efectividad comercial.
Los fabricantes de componentes, también contentos
La industria nacional de componentes de automoción, representada por la asociación SERNAUTO, a pesar de ser líder mundial en innovación y tener una presencia internacional consolidada, también celebra la firma de los acuerdos con Mercosur e India. Para este subsector, la reducción de aranceles en piezas –que en Mercosur oscilan entre el 14 % y el 18 %– supone una mejora inmediata de sus márgenes comerciales.
La apertura de India y Mercosur facilitará la diversificación geográfica y permitirá a los proveedores españoles acceder a nuevas carteras de clientes fuera de sus compradores tradicionales en Europa. De hecho, el 75 % del valor de un vehículo reside en sus componentes, por lo que cualquier facilidad para exportar estas piezas fortalece toda la cadena de valor industrial en España. Los acuerdos con la India abren sin duda una oportunidad para transferir tecnología en áreas como la conectividad y los nuevos sistemas de propulsión.





