Comprar y usar un coche resulta cada vez más costoso: suben desde los carburantes a la tarifa del taller o el precio de los repuestos. Analizamos el porqué de un incremento que ya alcanza el 27 % en los últimos cinco años.
El coste de tener coche en España –y en el resto de Europa– se ha disparado en los últimos cinco años: nada menos que un incremento acumulado del 27 % entre 2020 y 2025. Son datos del último informe publicado por Arval Mobility Observatory, el “Libro Blanco del Coste Total de Propiedad”, un índice habitualmente conocido como TCO (siglas inglesas de Total Cost of Ownwership).
El aumento se ha visto impulsado por una «tormenta perfecta», tanto de factores macroeconómicos generales como por otros específicos del sector del automóvil. Y este encarecimiento, explican desde Arval (compañía del grupo bancario francés BNP Paribas), va más allá de golpear el bolsillo de particulares y empresas. También dificulta la necesaria renovación de nuestro envejecido parque automovilístico, que ya supera los 14,5 años de media. Además, este incremento del coste de los coches también actúa como acelerador para cambiar la tradicional relación coche-conductor (propiedad) hacia otras alternativas: renting, pago por uso, etc.
En este contexto, hay otro factor que entra en juego: como el precio de los coches nuevos comienza a ser inasumible para muchas economías domésticas –y pequeñas empresas o autónomos–, se recurre a los vehículos de segunda mano. Un componente que ha contribuido a que el mercado de ocasión también se tensione y haya registrado un incremento medio de precios en Europa del 18,5 % entre 2020 y 2025. En el caso español, según los datos de Instituto Nacional de Estadística (INE), el índice de precios de los coches usados entre 2020 y 2025 ha subido nada menos que un 35,4 %. Así que, con los coches de segunda mano sustancialmente encarecidos –sobre todos los que tienen cinco o menos años–, se reducen las opciones para aquellos con menor capacidad financiera que buscan una alternativa muy barata al vehículo nuevo. Este tipo de conductor opta principalmente por usados con 15 o más años de uso; es decir, de nuevo, los menos seguros y más contaminantes.
Pero el aumento de cuánto nos cuesta utilizar un coche no se limita al precio de compra. Según el estudio de Arval, todo lo relacionado con el uso del automóvil también se ha acelerado en el último lustro: desde el coste de la energía, ya sean combustibles fósiles o electricidad, hasta las tarifas de las labores de mantenimiento, los seguros o la financiación.
Usar el coche es más caro
Vamos por partes. El análisis de los elementos que integran el TCO revela un encarecimiento generalizado que ha superado con creces el incremento del precio de adquisición del vehículo. Los principales elementos que se tienen en cuenta en el TCO son los costes de compra, los impuestos, la financiación y otros gastos de gestión, el seguro, el mantenimiento, las reparaciones…
El encarecimiento del precio de los vehículos nuevos (+19 % en Europa, +14,7 % en España) se debe, en parte, a la necesidad de los fabricantes de cumplir con la estricta normativa europea de emisiones contaminantes CAFE (iniciales de “Corporate Average Fuel Economy” o de “Clean Air For Europe”). Esta norma ha impulsado la oferta hacia modelos electrificados e híbridos enchufables, más caros que sus equivalentes de pura combustión interna. Sin embargo, la subida en el consumo de energía (+32 % en combustibles, +70 % en electricidad) y en el mantenimiento (+29 %) son los principales factores que han disparado el TCO final.
El informe de Arval se muestra contundente: el aumento europeo de un 27 % en el TCO entre 2020 y 2025 es más una consecuencia de la inflación macroeconómica (casi un 20 % acumulada entre 2020 y noviembre de 2025) que del proceso de electrificación de las flotas. De hecho, el estudio indica que la diferencia de TCO entre vehículos eléctricos y de combustión se reduce, y en varios países europeos los eléctricos ya resultan más competitivos a lo largo del ciclo de vida gracias a menores gastos de energía, mantenimiento e impuestos.
¿POR QUÉ ES CADA VEZ MÁS CARO TENER COCHE?
| Componente del TCO | Incremento (2020-2025) | ¿Por qué sube? |
| Precio vehículo nuevo | +19 % | Más tecnología en los vehículos. Coste de materias primas. Escasez de componentes (chips) |
| Coste de combustibles | +32 % | Inflación energética.
Volatilidad geopolítica. |
| Coste de electricidad | Hasta +80 % | Volatilidad del mercado energético. |
| Costes de mantenimiento | +27 % a +29 % | Mayor complejidad tecnológica de vehículos modernos. |
| Total | +27 % | “Tormenta perfecta” macroeconómica y sectorial |
Fuente: Arval Mobility Observatory 2025. Datos generales para Europa.
Coches caros: el impacto en la edad del parque
El aumento generalizado del TCO tiene como consecuencia que el rejuvenecimiento del parque automovilístico se retrae. Ante un coste de compra inicial elevado y unos gastos operativos en constante subida, muchos conductores, tanto particulares como pequeños empresarios, alargan la vida útil de sus vehículos actuales. Las consecuencias se dejan sentir en la seguridad vial y el medio ambiente.
El precio medio de un vehículo nuevo, con un incremento europeo del 19 % en los últimos cinco años, se ha vuelto inasumible para una parte significativa de la población que ha visto cómo su poder adquisitivo no ha crecido al mismo ritmo. Esta situación, unida a la incertidumbre que muchos conductores muestran sobre qué tecnología de propulsión elegir (combustión, híbrido, eléctrico) para evitar las restricciones de movilidad en zonas de bajas emisiones (ZBE), tiene como efecto la parálisis en la decisión de compra, tal como subrayan desde diferentes asociaciones de fabricantes y vendedores de coches.
El resultado es un parque automovilístico cada vez más envejecido, lo que se traduce en un posible incremento de la siniestralidad: los coches más antiguos carecen de los sistemas de seguridad activa y pasiva más avanzados, sistemas como las ADAS que sí incorporan obligatoriamente los modelos más recientes, lo que contribuye a disminuir el riesgo de accidentes o, en todo caso, la gravedad de sus consecuencias.
Un parque como el español, con una media de 14,5 años según los últimos datos de ANFAC, la asociación española que agrupa a los fabricantes de coches, es un mayor emisor de contaminación. Los vehículos más viejos son menos eficientes y emiten más gases contaminantes y partículas, dificultando los objetivos de descarbonización.
Además, hay otro factor que suele obviarse: el alto coste de reparación. Muchas veces la antigüedad del vehículo hace que su mantenimiento y las averías sean más caros. En muchos casos, simplemente porque cuesta encontrar las piezas originales del vehículo o porque muchos talleres ya no disponen de utillajes específicos que, en algunos casos, eran necesarios en determinados modelos.
Un dato interesante: si bien ha aumentado el número de conductores que deciden realizar un diagnóstico y mantenimiento preventivo de su vehículo antes de pasar la ITV o de llevar a cabo viajes de largo recorrido, así como también ha ascendido el número de los vehículos más antiguos que acumulan ya varias averías graves y que finalmente han sido dados de baja, el porcentaje de automóviles en España que han acudido al taller con averías graves ha representado el 35,4 % en 2025. Son datos que se desprenden del análisis de 627.000 diagnósticos a través de la app Carly.

De pagar por tener coche a hacerlo por su uso
La subida del TCO no solo es un problema de costes, sino que también opera como factor de cambio en la relación entre el conductor y el vehículo: está acelerando la transición desde el pago por la propiedad a hacerlo por usarlo. El consumidor, y empresas, al enfrentarse a la complejidad y volatilidad de costes como la financiación, el mantenimiento o el combustible/electricidad, busca fórmulas que le ofrezcan predictibilidad, simplicidad y control de gastos.
Aquí es donde el modelo de renting –o arrendamiento a largo plazo– emerge como una solución estructural. El renting elimina el riesgo de la depreciación y la incertidumbre de los gastos operativos al integrar en una única cuota mensual todos los servicios: mantenimiento, seguro, impuestos y asistencia en carretera. Además, las grandes flotas se benefician de las economías de escala del coste de capital.
Un buen ejemplo lo tenemos en el caso de España, donde la Asociación Española de Renting de Vehículos (AER) acaba de cumplir 30 años. En estas tres décadas, los españoles hemos matriculado más de 5,04 millones de vehículos con esta modalidad, lo que ha supuesto una inversión acumulada de 91.951 millones de euros.
Y es una tendencia que no se detiene. Según datos provisionales de AER, el renting cerró 2025 con cerca de 350.000 matriculaciones y más de 8.000 millones de euros invertidos. Así que hoy, en España, circulan un millón de vehículos en renting, consolidando este canal como uno de los más dinámicos del mercado.
Pero ¿qué ventaja tiene el renting si hablamos de la subida de precios registrada en el TCO? Pues este sistema de uso, donde se paga una cuota mensual que incluye todos los servicios excepto el combustible, ofrece una solución de movilidad con coste fijo en un entorno económico de gran volatilidad. Así que, cada vez más particulares están contratando este servicio y dejando de lado la posesión del vehículo. Todo para intentar vencer el incremento de precios.





