Uno de cada tres vehículos que deben pasar la inspección técnica en España la elude. Hacerlo en medio de veranos cada vez más calurosos y con un parque móvil envejecido puede ser una combinación nefasta. Analizamos los principales fallos en la ITV y cuándo puede inmovilizarse un automóvil que no la ha aprobado.

El verano es sinónimo de millones de desplazamientos por carretera. Durante los meses de julio y agosto, la red vial del país se transforma en un éxodo masivo: coches cargados hasta los topes, temperatura ambiente que con frecuencia supera los 40°C y trayectos prolongados. Muchos. Solo en el mes de agosto de 2025, la Dirección General de Tráfico estimó en 52,8 los millones de viajes por carretera. Toda una prueba para conductores y vehículos.
La concienciación sobre el respeto a los límites de velocidad, el uso del cinturón de seguridad y la tolerancia cero al alcohol hace tiempo que han calado en la sociedad. No tanto otro elemento preventivo que sigue registrando cifras alarmantes de abandono: la Inspección Técnica de Vehículos (ITV). Muchos conductores la ven como un simple trámite administrativo con afán recaudatorio, pero lo cierto es que la ITV actúa como una verdadera auditoría de seguridad.
Radiografía de la ITV en 2025: los principales fallos detectados
Los últimos datos publicados por la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (AECA-ITV) revelan una realidad preocupante. Durante el año 2025, tres de cada diez vehículos obligados a someterse al examen técnico obligatorio decidieron ignorar los plazos legales. Esto significa que el 30 % del parque móvil nacional con obligación de pasar la ITV circuló o permaneció estacionado al margen de la ley.
En el lado positivo del balance, los datos reflejan que el sistema funciona y que la mayoría de los ciudadanos responde. En 2025, el 81 % de los vehículos que acudieron a una estación de ITV superaron la inspección de manera favorable a la primera. Sin embargo, el 19 % restante que fue rechazado encendió las alarmas de los técnicos, puesto que cada vehículo rechazado presentó una media de dos defectos graves o muy graves que comprometían la seguridad en carretera.
El análisis de los defectos detectados durante las inspecciones de 2025 muestra que el 75 % de los fallos mecánicos graves se concentran en cuatro bloques fundamentales. El más numeroso es el de alumbrado y señalización (23 %). En segundo lugar, se colocan las emisiones contaminantes (22 %), donde se han encontrado sistemas de escape manipulados, dañados o mal mantenidos. Los ejes, neumáticos y suspensión son el tercer grupo con más número de fallos (20 %), con las cubiertas desgastadas o con deformaciones como grandes protagonistas. Por último, entre los sistemas de frenado (11,4 %), los grandes protagonistas fueron las pastillas al límite de su vida útil y fallos en los discos.
El peligro sobre el asfalto: turismos, furgonetas y motocicletas
La vulnerabilidad y el desgaste varían notablemente según la tipología del vehículo, y el informe de AECA-ITV hace hincapié en las tres categorías reinas de los desplazamientos veraniegos.
LA INSPECCIÓN TÉCNICA DE VEHÍCULOS EN ESPAÑA EN 2025
| Vehículo | Tasa de aprobado a la primera | Antigüedad media | Principal riesgo en verano |
| Turismos | 82 % | 14,5 años | Fatiga de frenos y reventón de ruedas |
| Furgonetas (vehículos ligeros) | 71 % | 16,3 años | Exceso de carga y desgaste de ejes |
| Motocicletas | 84 % | 16,8 años | Inestabilidad por neumáticos/frenos |
Fuente: AECA-ITV
Los coches particulares constituyen la columna vertebral de la movilidad en España. En 2025, la antigüedad media de los turismos fue de 14,5 años, lo que evidencia un parque automovilístico envejecido. Aunque el 82 % supera la inspección satisfactoriamente a la primera, el retraso a la hora de acudir a la cita guarda una relación directa con el peligro. Los turismos que acuden con la ITV caducada desde hace más de doce meses tienen una edad media de 19,3 años y presentan hasta un 65 % más de defectos graves que aquellos que cumplen los plazos.
Las furgonetas representan uno de los puntos más críticos de la seguridad vial. Su tasa de aprobados se sitúa a la cola, con apenas un 71 % de éxito a la primera. Estos vehículos sufren un uso intensivo, transportan cargas pesadas de reparto comercial o se reconvierten en vehículos recreativos camper durante los meses de verano. Su antigüedad media supera ya los 16 años y, debido a su actividad diaria, el desgaste de elementos estructurales como la dirección y las rótulas suele estar muy acentuado, lo que eleva el riesgo de perder el control del vehículo en autopistas o carreteras secundarias.
Las dos ruedas experimentan un auge masivo en los desplazamientos estivales gracias al buen tiempo. Curiosamente, las motocicletas registran una de las tasas de aprobado más altas de las inspecciones, alcanzando el 84 % en 2025, y su edad media se situó en los 16,8 años. No obstante, el gran reto en este sector es el alto índice de motocicletas que circulan con la ITV caducada, en las que cualquier fallo mecánico puede convertirse en una caída casi segura con el riesgo de sufrir lesiones graves.
El escudo protector de la ITV: vidas salvadas y accidentes evitados
Para comprender el verdadero impacto social de las inspecciones, resulta fundamental atender a los modelos estadísticos que analizan los siniestros que no llegaron a ocurrir. Los estudios elaborados por el Instituto de Seguridad de los Vehículos Automóviles (ISVA) de la Universidad Carlos III de Madrid para AECA-ITV demuestran que la inspección técnica salva vidas todos los días. De acuerdo con sus datos, la acción preventiva de las estaciones de ITV en España evita al año un mínimo de 17.700 accidentes de tráfico y cerca de 12.000 heridos de diversa consideración; y lo más importante, salva de forma directa entre 130 y 148 vidas.
La investigación arroja un dato aún más contundente sobre el coste de no llevar el vehículo a la ITV: si el 30 % de los que la esquivaron en 2025 hubiese cumplido con su obligación legal, se habrían evitado adicionalmente 13.517 siniestros viales más, 11.643 heridos y un mínimo de 146 muertes extra en las carreteras. Unos datos que los expertos del ISVA cifran en unos 370 millones de euros en costes sociales y sanitarios.
¿Por qué esquivamos la ITV? ¿Qué ocurre si no aprobamos la inspección?
Ante la pregunta obvia de por qué un conductor no lleva su vehículo a la revisión de ITV, los análisis de AECA-ITV revelan un patrón claro: el absentismo está estrechamente ligado al envejecimiento del vehículo. Muchos conductores de coches, furgonetas o motos que superan los 15 años de antigüedad admiten que retrasan o evitan la cita con la ITV porque saben positivamente que sus vehículos arrastran fallos y no la superarán a la primera. Ante la perspectiva de tener que gastar dinero en subsanar los defectos, prefieren dilatar los plazos y jugársela.
A este temor económico se suma la pura negligencia o el olvido. Alguno incluso cree que los vehículos que se usan poco, por entornos rurales o que permanecen habitualmente estacionados en garajes privados, no tienen la obligación de tener la inspección en vigor.
Circular sin la ITV en regla acarrea sanciones. Si está caducada o ha sido desfavorable (donde solo se permite el trayecto para ir al taller) conlleva una multa de 200 euros (100 euros por pronto pago). Y ojo, porque esta misma multa se impone incluso si el coche se encuentra estacionado de forma permanente en la vía pública sin circular. La ley exige que todo vehículo matriculado mantenga la ITV vigente.
Si el vehículo acude a la revisión y los técnicos detectan defectos «muy graves» que suponen un peligro inminente para la circulación, el resultado es «negativo». Circular bajo estas circunstancias se considera una infracción muy grave, sancionada con una multa de 500 euros, sin posibilidad de reducción por pronto pago en algunos supuestos y sin excepciones.
Y no hay que olvidar que las compañías aseguradoras especifican en sus pólizas que, para mantener todas las coberturas, resulta obligatorio que el vehículo asegurado cuente con la ITV en vigor. Así que, ante un siniestro con la ITV caducada o negativa, la aseguradora pagará los daños materiales y médicos causados a los terceros implicados en virtud de la cobertura de responsabilidad civil obligatoria. Pero, lo más probable, es que la compañía ejerza legalmente el llamado «derecho de repetición». Esto significa que la aseguradora reclamará judicialmente al propietario y al conductor del coche sin ITV el reembolso íntegro de todas las indemnizaciones pagadas. Cuantía que, en siniestros graves, puede ascender a cientos de miles de euros. Asimismo, las coberturas de daños propios (seguro a todo riesgo) quedan completamente anuladas de forma automática.
¿Puede inmovilizarse en vacaciones un vehículo sin la ITV?
Una de las preguntas más recurrentes entre los conductores es si puede retirarse el vehículo de la circulación o inmovilizarlo por cuestiones relacionadas con la ITV. La respuesta corta es sí. Pero la ley establece diferencias claras sobre cuándo procede esta medida drástica y cuándo no.
¿Cuándo se puede inmovilizar el vehículo? Cuando la inspección resulta «negativa» debido a fallos mecánicos de extrema gravedad, el centro de inspección tiene la obligación legal de prohibir la salida del coche por sus propios medios. El vehículo queda inmovilizado en las instalaciones de la ITV y solo puede salir en grúa con destino directo al taller. Si el conductor desafía la prohibición y es interceptado, la inmovilización policial es inmediata.
Los agentes de la Guardia Civil de Tráfico o de las policías locales también pueden proceder a la inmovilización del vehículo de forma fulminante si comprueban que el coche carece de la ITV en vigor y presenta deficiencias que pongan en peligro cierto la seguridad vial o el medio ambiente (como emisiones masivas de humo denso, neumáticos sin dibujo con riesgo de reventón inminente o sistemas de iluminación totalmente inservibles).
También se puede paralizar un vehículo con ITV “desfavorable” fuera de los trayectos permitidos, ya que este solo tiene permiso para circular desde la estación de control hasta el taller mecánico y viceversa. Si un agente detecta el coche realizando el típico trayecto al trabajo o, incluso, en el desplazamiento vacacional, lo puede inmovilizar de inmediato.
Lo mejor, siempre, es cumplir con los plazos y pasar las inspecciones reglamentarias a su debido tiempo. En primer lugar, por la seguridad propia y de los demás usuarios de la vía; y, también, para ahorrarnos problemas y una multa.





